PLATTENBAU

Exposición de Daniel Silvo en la galería Isabel Hurley, Málaga. Del 21 de septiembre al 10 de noviembre de 2012. Paseo de Reding 39 bajo. 29016 Málaga

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Mobiliario político #1. Madera, cuero, metal, esmalte sintético, papel, vidrio, resina de poliéster, eléctricos y vídeo color 10 min. 170 x 150 x 43 cm. 2012. En esta pieza se encuentra la entrevista íntegra que realicé al presidente de Eslovenia Danilo Türk en Ljubljana, el 17 de febrero de 2011

Daniel Silvo: Muchas gracias por concederme esta entrevista.

En esta charla le querría preguntar si considera usted que el arte contemporáneo ha perdido el interés por el concepto de utopía.

Danilo Türk: Bien, no soy un experto para juzgar este asunto. Sé que el arte puede ser un instrumento para la difusión de las ideas, de muy diferentes ideas. Recuerdo un pensamiento de Benedetto Croce quien consideraba que, generalmente, la producción intelectual trata de evitar el pensamiento programático y normativo. Por tanto no creo que sea legítimo esperar que el artista siga una serie de ideas programáticas, aunque ésta pueda ser una idea provocativa como la consecución de la utopía. Pero esto es un pensamiento general sobre este asunto. Más concretamente creo que el gran arte tiene que ver con grandes problemas. Por tanto mi opinión en este tema sería que el arte es útil a la política y a Europa en la medida en la que es crítico. Y creo que cuando los artistas son críticos ante los fenómenos contemporáneos, están ayudando a la sociedad. Si los artistas tienen una mentalidad crítica, si toman la realidad cotidiana como algo valioso para la crítica y que necesita a su vez de la crítica, a través de las imágenes y de la expresión artística de distinto tipo, es entonces cuando van por el buen camino. Utopía o no utopía sería un asunto que viene después, y no es algo central.

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Petrzalka. Acuarela sobre papel Hahnemühle, 100 x 70 cm. 2011

Karl-Marx-Alle. Acuarela sobre papel Hahnemühle, 70 x 100 cm. 2011

Palast der Republik. Madera, eléctricos y pintura acrílica. 60 x 160 x 75 cm. 2012

D.S. Entonces, ¿podríamos decir que nosotros no podemos repetir la misma pregunta que la revolución rusa formuló a los artistas a principios del siglo XX, cuando se le pregunta a los artistas qué pueden ellos hacer por la revolución? ¿Es posible formularla de nuevo?

D.T. No, yo considero que esa época ya ha acabado. Lo tiempos de una programación política directa del arte han acabado ya. Pero verás, estas cosas son siempre muy interesantes y diversas, a veces encuentras denominadores comunes inesperados. Déjame darte dos ejemplos: uno de los grandes artistas que salieron de ese movimiento que se generaba a principios del siglo XX en Rusia fue Malevich. Malevich inspiró mucha de la producción artística más allá de Europa, y fue un símbolo de la creatividad artística de la Rusia revolucionaria, sin haber tomado parte activa en el programa de la Revolución. Pero creo que él hizo más por transformar Europa y el mundo artístico europeo que cualquiera de aquellos que siguieron de manera estricta las propuestas ideológicas de un arte revolucionario. Entonces, cuando las cosas degeneraron en un realismo socialista, las premisas revolucionarias ya habían acabado. Por supuesto, cuando alcanzas el realismo socialista, eso significa que la revolución ya se ha disuelto. Por eso, la función programática de ese arte desaparece. Por tanto, esa es una de las paradojas: Malevich resulta ser un artista que revoluciona la expresión artística en Europa, mientras que la revolución estaba buscando una respuesta programática que él nunca siguió. Esa es una paradoja muy interesante.

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Plattenbau. Cartón. Medidas variables. 2012

Por otro lado, hay ciertas tendencias estéticas comunes en el arte de la primera mitad del siglo XX, que tiene que ver con el mundo industrial del momento. Por todos sitios verás en aquella época hombres musculosos trabajando con máquinas, expresando la cultura de la producción industrial masiva, con gran cantidad de energía y producción. En Diego Rivera verás muchas similitudes con el realismo socialista. Si vas al Rockefeller center en Nueva York, verás cómo las imágenes son muy similares. Y yo creo que esto tiene que ver con la realidad industrial de la primera mitad del siglo XX, más que con otra cosa. Así que encontrarás ciertas expresiones artísticas que tienen que ver con la naturaleza de la producción industrial del momento, más que con ningún programa concreto. Ahora, cómo son las cosas en estos momentos, es muy difícil de determinar. Conozco muy poco como para ser capaz de encontrar un denominador común en la situación actual. Eso siempre suele ser más sencillo cuando se analiza con cierta perspectiva, pero no en el momento en el que suceden las cosas.

El arte tiene una manera muy irónica de presentar una imagen de la realidad. Y esto es algo generalizado en la producción artística de las últimas décadas, pero no es algo absolutamente nuevo. Ya Marcel Duchamp comenzó a trabajar en esa presentación irónica del mundo. Así que a veces las cosas son nuevas, pero nunca totalmente nuevas.

Mi conclusión básica, y no quiero parecer muy complejo, es que el arte y la política se han separado bastante en las últimas décadas.

Algo que encuentro interesante es que, durante la época de la guerra de Irak (yo vivía en Nueva York en aquella época), los consumidores de arte, literatura, etc. que vivíamos en Estados Unidos, nos encontramos de repente con gran cantidad de historias sobre la Antigua Grecia, como la Ilíada. Incluso se hizo una película sobre la Ilíada, que contiene, por supuesto, el arquetipo de guerra.  Esta fue la guerra primigenia. Todas las guerras sucesivas fueron variaciones de la guerra de Troya.

Lo que quiero decir es que el propósito crítico del arte puede producirse también a través de un nuevo uso de los textos clásicos, de una relación entre nuestras referencias contemporáneas y las obras de arte clásico, como el drama griego, la poesía épica griega, la mitología y las historias griegas.

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Palacio Real I, Palacio Real II y Palacio Real III. Impresión digital sobre papel fotográfico. 50 x 70 cm. 2012

Petrzalka II. Madera, eléctricos y pintura acrílica. 155 x 60 x 40 cm. 2012

Creo que los movimientos artísticos surgidos en Europa del este son el resultado de una idea de cambio, de una renovación o una resurrección al mismo tiempo. Algo que nos puede ayudar a entender esto es cómo en 1968 Europa, que había vivido un largo período de paz, unos veinte años, con una prosperidad dominante, se convierte en una sociedad conformista. El conformismo fue el problema. Y las jóvenes generaciones querían cambiar las cosas. La idea conformista de Europa no parecía llevarles a un futuro real, ellos querían cambiarlo, y eso fue lo que derivó en los eventos de París y en el es te de Europa. Pero esto tuvo unas consecuencias artísticas muy interesantes en toda Europa del Este. En Polonia, en Checoslovaquia, también en Belgrado, donde una importante producción fílmica generó también olas intelectuales que pretendían cambiar las cosas en el mundo socialista, que era la parte más extensa de Europa en aquella época. Así que la revuelta misma fue el resultado de las acciones juveniles en contra del conformismo de la sociedad de consumo, y eso creció en un proceso al que se fueron añadiendo algunos elementos y dimensiones adicionales en Europa del este, como la lucha contra la dictadura de la burocracia, y esto ha generado también muy interesantes expresiones artísticas. Así que creo que todo esto fue una especie de bola de nieve, en la forma en la que esto estuvo relacionado con la dictadura en España, la crítica a la guerra de Vietnam y los movimientos contra la guerra en los Estados Unidos, etc. y  esto tuvo algunos efectos en la revolución cultural en China, todo esto se fue añadiendo a la mezcla. Pero el origen fue la revuelta contra el conformismo, que tuvo una gran variedad de efectos en los diferentes países.

D.S. Entonces, ¿vivimos en una época conformista?

D.T. Sí, yo creo que mucho más que la que vivimos en los sesenta. Porque ahora las generaciones jóvenes son también muy conformistas. En la situación actual no pueden articular una visión propia, la gente joven está ahora trabajando en situaciones precarias, con trabajos temporales, estudian durante más tiempo, se independizan más tarde y todo eso. Y tienen dificultades a la hora de articular una visión de una sociedad diferente. Quizá nuestra sociedad actual es más complicada que la que existía en los sesenta, pero el caso es que la gente joven es menos dado al cambio de lo que fue en el pasado.

Bueno, y eso es todo lo que puedo decir.

D.S. Muchas gracias, señor presidente.

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After Glásnost. Resina de poliéster, silicona y pintura acrílica. 30 x 15 x 15 cm. 2011.

Vídeo color, 2 min. 2011

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